Limpiá bien los pliegues que se llenan de arena. Un momento de satisfacción cuando un dedo recorre uno de esos pliegues y encuentra con cierto morbo que la promesa se cumple.
Con los años, hay más pliegues, dobleces, reveses. También hay más arena. La arena se acumula y forma sus propios pliegues, sus curvas, sus rinconces, por los que pasan rápido los dedos que intentan asir lo que saben inasible.
domingo, 8 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Hasta más ver
Y entonces, de golpe se muere. A veces venía enfermo, a veces es tan súbito que todo el velorio esperás que aparezca caminando y te avise que es una broma (de mal gusto, por cierto). Pero siempre es un abismo. Siempre esa sensación de que un camino posible hacia ese lugar especial del pasado, se cortó, no existe más. Y siempre también un nuevo canal de sueños fantasmales, esos en los que esperás que aparezca y se te acerque y te hable, te cuente como le está yendo, te diga que te extraña y qué cuántas ganas tiene de verte. Pero solamente quedás con un despertar amargo y una ensoñación que te dura días, semanas, meses. A veces salís, comés chocolate, pensás un proyecto en que sos un héroe y se lo dedicás. Y entonces volvés a sentir sobre tus hombros cómo pesa su ausencia. Y cada vez que "de golpe se muere", se muere otra vez. Y todo vuelve a empezar. Cada cual que cuente sus muertos.
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